El manejo de la disfunción temporomandibular (DTM) ha evolucionado considerablemente en estas últimas décadas.

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De un modelo mecanicista en el que se daba una importancia significativa a la oclusión, a un modelo médico más complejo que contempla a la disfunción temporomandibular como una patología musculoesquelética cuyo síntoma más relevante es el dolor y que, por tanto, debe abordarse desde una perspectiva biopsicosocial. La eficacia y eficiencia de las distintas modalidades de tratamiento empleadas en la disfunción temporomandibular sigue siendo muy controvertida.

En parte se debe a que en los estudios publicados no se diferencia claramente sobre que diferentes entidades, artrógenas y miógenas, se han evaluado los resultados terapéuticos y, por otra parte, a que muchos de estos estudios presentan una escasa calidad metodológica. Lo que es claro es que la disfunción temporomandibular es una entidad musculoesquelética y, por tanto, puede beneficiarse de procedimientos de fisioterapia similares a los empleados en otras partes de nuestra anatomía. La revisión de la literatura apoya la utilización como medios para tratar el dolor y mejorar la función a la educación, terapia manual, ejercicios terapéuticos, acupuntura y punción seca.

El tratamiento de la disfunción temporomandibular debe ir dirigido fundamentalmente a mejorar los síntomas y no a corregir una disfunción mecánica. Asimismo las estrategias terapéuticas deben ser reversibles, conservadoras y no invasivas. El tratamiento inicial de la disfunción temporomandibular debe incluir una explicación actualizada del problema al paciente, un adecuado manejo del dolor, la enseñanza de ejercicios de autotratamiento y, cuando sea necesario, la utilización de ortesis intraorales.

En pacientes con un cuadro de dolor complejo, las terapias multimodales parecen ser más útiles que una única modalidad de tratamiento. Este tipo de pacientes también se beneficiaría de abordajes cognitivo-conductuales y de programas de educación en dolor que ya han mostrado su eficacia en el manejo de otras entidades de dolor crónico complejo.

Actualmente son necesarios ECA de buena calidad que sean capaces de mostrar le validez de las distintas modalidades de fisioterapia en cada una de las patologías específicas que constituyen la disfunción temporomandibular.

 

 

Clasificación diagnóstica de la Disfunción temporomandibular

1. Trastornos articulares:

1.1. Enfermedades congénitas o del desarrollo: aplasia, hipoplasia, hiperplasia, displasia y neoplasias.

1.2. Trastornos degenerativos del disco: desplazamiento del disco con reducción, desplazamiento del disco sin reducción (closed lock), Fenómeno del disco anclado (FDA), perforación.

1.3. Trastornos inflamatorios degenerativos articulares: capsulitis, sinovitis, poliartropatias (artritis reumatoide, enfermedad de Still, artritis psoriásica, artritis infecciosa, espondilitis anquilosante, síndrome de Reiter, la gota, condrocalcinosis, escledodermia, síndrome de Sjögren y Lupus eritematoso)

1.4. Trastornos no inflamatorios: osteoartritis primaria y secundaria.

1.5. Patología traumatológica (directa, indirecta o microtraumas): contusión, hemorragia intracapsular y fracturas.

1.6. Hipermovilidad de la ATM: Síndrome de hiperlaxitud, subluxación y dislocación condilar.

1.7. Hipomovilidad de la ATM: Trismus, fibrosis articular por terapia postirradiación, anquilosis verdadera (ósea o fibro-osea) y pseudoanquilosis.

1.8. Infecciones y Neoplasias.

2. Trastornos de la musculatura masticatoria:

2.1. Mialgia local.

2.2. Síndrome del dolor miofascial

2.3. Mialgia de mediación central

2.4. Mioespasmo

2.5. Miositis.

2.6. Contractura miofibrótica

2.7. Neoplasia de la musculatura masticatoria

2.8. Mialgias sistémicas: fibromialgia y polimialgia.