El dolor mandibular inicialmente puede tener dos tipos de orígenes:

- Los músculos de la mandíbula

- Las articulaciones de la mandíbula, también llamadas articulaciones temporomandibulares.

 

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Siendo los síntomas completamente distintos y por tanto, el diagnostico y por ende el tratamiento de elección.

En el caso de los músculos de la mandíbula o musculatura masticatoria, nos encontramos con uno de los orígenes del dolor mandibular mas frecuente en la consulta. Como norma general el dolor mandibular de origen muscular tiene una extensión de carácter difuso, llegando en ocasiones a generar dolor de mandíbula y oído incluso generando dolor de mandíbula y cuello.

 

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Este tipo de situaciones es referida por los pacientes como contractura mandibular, haciendo referencia a la situación de dolor muscular de los músculos de mandíbula que en numerosas ocasiones se manifiesta como dolor en mandibular, oido incluso cuello y cabeza, generando cefaleas que se pueden instaurar con la activación muscular (cuando comemos, hablamos, etc…).

 

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En otras situaciones nos encontramos con problemas mandibulares de origen articular, que imposibilitan el movimiento normal de la mandíbula, en ocasiones se bloquea de forma que no es posible abrirla.

Cuando el componente articular que predomina, son los ruidos articulares, que suponen la luxación anterior del disco articular, el paciente siente o refiere una luxación mandibular o subluxación mandibular expresando en consulta la sensación de tener una mandíbula desencajada o mandíbula dislocada. En términos generales y ante la falta de un traumatismo directo que pueda afectar a las estructuras mandibulares (romper el cuello del condilo, que es la parte mas frágil), la mandíbula no se desencaja ni disloca, la única posibilidad es que suceda una subluxación del condilo por exceso de avance de este sobre la eminencia articular.

 

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El ruido articular, del tipo, click o pop durante los movimientos de apertura asociados a movimientos laterales de la mandíbula durante ese movimiento, se corresponden con una luxación anterior del disco y no con procesos degenerativos de la misma.

 

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La artrosis mandibular se identifica mejor por sonidos internos en la ATM en forma de arenilla. Esta se corresponde con cambios degenerativos internos en la ATM, forzados por la presión constante y mantenida del cartilago por las estructuras internas.

 

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Para tratar de relajar la mandíbula deben hacerse ejercicios específicos que traten de devolver el “control motor” de la zona al paciente, para que no se aumente el tono muscular de forma involuntaria.