La fibromialgia..... esa gran "enfermedad" del siglo XXI, que genera tanta discapacidad entre los habitantes de los países desarrollados y llena de afirmaciones que estremecen a cualquier cerebro crítico, llena en sí misma de contradicciones y lagunas, que se extienden entre quienes afirman, por convencimiento ajeno, padecerla...

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Según las diferentes entidades que la "estudian" consta en su definición ser una enfermedad que causa dolor generalizado y otros síntomas físicos en ausencia de daño tisular objetivable o inflamación. Los criterios de clasificación del Colegio Americano de Reumatología (ACR) para la enfermedad son:

·Dolor crónico generalizado, en los últimos 3 meses o mas con dolor suave o intenso en la palpación manual en al menos 11 de los 18 puntos definidos.... Y yo me pregunto: ¿si tienes dolor en solo 10 puntos ya no padeces fibromialgia?, esto si que son unos criterios diagnósticos, que EFICACIA....

·Puesto que lo anterior, era cuanto menos contradictorio, inespecífico, y fruto de la mas grande de las improvisaciones, en 2010 el ACR reemplaza los puntos específicos de dolor por un Índice de dolor generalizado, donde se recoge el numero de zonas dolorosas que el paciente tiene. En el mismo documento se recoge una Escala de Severidad de Síntomas que valora la presencia y severidad de síntomas que son característicos de fibromialgia.

La fibromialgia tiene una alta prevalencia en consulta reumatológica, con un 2% a un 22% de las población que informan de síntomas que son compatibles con fibromialgia. La prevalencia de general varía de un 0,5% a 5,0% con un estudio basado en adultos usando los criterios de la ACR de 1990, que revelan una prevalencia global del 2,0%, con un 3,4% para las mujeres y 0,5% para los hombres. Factores de riesgo para la fibromialgia son el sexo femenino, la edad avanzada, el bajo nivel educativo y socioeconómico. El aumento del riesgo es evidente entre los familiares de primer grado de pacientes afectados, y los que tienen antecedentes personales o familiares de depresión, somatización, ansiedad, y otros desordenes. Otros factores de riesgo psiquiátricos pueden incluir un estilo de vida sedentario, el sobrepeso y el tabaquismo. Y a medida que avanza internet, google y este tipo de artículos descriptivos sin aspecto crítico cada vez serán mas las personas que por convencimiento ajeno afirmaran taxativamente el padecerla.

Los síntomas predominantes de la fibromialgia son dolor generalizado, rigidez matutina, fatiga y sueño no reparador. Otro signo reportado frecuentemente son deterioro cognitivo, trastornos del humor, dolor de cabeza crónico, disestesia, falta de equilibrio, sensibilidad al frío, sequedad de boca, visión borrosa, discapacidad funcional, disfunción sexual, alteración de la gestión del estrés, los síntomas del síndrome del intestino irritable, y vejiga irritable. Un estudio observacional prospectivo de los adultos con un diagnóstico médico confirmado de fibromialgia confirma la carga significativa impuesta por la enfermedad en la salud de los individuos y en la vida diaria. Los pacientes tenían un promedio de 6,2 diagnósticos concomitantes de condiciones médicas crónicas en los últimos 3 años. Dificultades en el trabajo, tales como ausencias laborales, disminución de la eficacia, y la recepción de  por incapacidad también se registraron con frecuencia, y la utilización de los recursos de atención en salud era alta. Dada la extensa lista de signos asociados, la inespecificidad hace que cualquiera pueda ser diagnosticado de fibromialgia, mas aun cuando no se trata de realizar un diagnostico interdisciplinar donde se evalúan de manera conjunta tanto los síntomas físicos como los psicológicos.

Aunque la patogénesis exacta de la fibromialgia aún no se entiende completamente, la evidencia emergente sugiere que los polimorfismos genéticos en los sistemas serotoninérgicos, dopaminérgicos, y catecolaminérgicos desempeñan un papel significativo. El trauma físico o emocional y el estrés físico agudo o crónico como una enfermedad aguda, cirugía o lesiones traumáticas pueden provocar la aparición de la fibromialgia en personas con riesgo genético o psicosocial.

Un úlitmo estudio publicado da cuenta demuestra que es una enfermedad totalmente física, y que de psicológica tiene poco. El estudio, a cargo del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NBIC) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos han dado con la causa de esta enfermedad que actualmente ya constituye una entidad propia, pero que anteriormente se diagnosticaba por puro descarte de otras dolencias similares.

Según la investigación, la causa primera de la enfermedad es la alteración de la temperatura corporal. Como ya sabéis, nuestro cuerpo se mantiene en una media de 37 ºC (98,6 grados Fahrenheit, como indica la investigación), y esto se debe a que nuestra sangre actua como un refrigerante corporal. Pero en la fibromialgia, los enfermos no pueden mantener su temperatura corporal de forma constante. Las variaciones de la temperatura, son detectadas por el hipotálamo, el cual pone en marcha mecanismo de vasodilatación y vasoconstricción para que se produzca la regulación de la temperatura.

Para que esta abertura o cierre del flujo se produzca correctamente existen unas comunicaciones y válvulas entre los vasos sanguíneos, son los shunts arterio-venosos, controlados por el hipotálamo para abrirse o cerrarse cuando convenga, manteniendo así el equilibrio corporal. La fibromialgia, lesiona las válvulas entre vasos, los shunts arterio-venosos, que a su vez interfieren en la actividad de los capilares y también ocasionan una alteración de la nutrición de músculos y tejidos de la piel, además de lesionar el sistema de refrigeración corporal. Como consecuencia, se acumula ácido láctico en el músculo y los tejidos profundos, afectando así al sistema muscular y causando dolor, llegando finalmente a la fatiga, ambos síntomas típicos de la fibromialgia.

Por otra parte, el sistema nervioso simpático, responsable de la sensibilidad, también se ve afectado por el mal funcionamiento de los shunts arterio-venosos y al encontrarse hipersensibilizado envía señales de dolor al sistema nervioso central, agravando más los síntomas. La sensibilización periférica y central de la médula espinal, tronco cerebral, y los niveles corticales intensifica impulsos sensoriales asociadas con la percepción del dolor mientras que la inhibición descendente que puede mitigar la percepción del dolor se atenúa debido a una variedad de factores, incluyendo la ansiedad y la depresión. El aumento de la recepción neta de la información nociceptiva conduce a cambios de plasticidad en el sistema nervioso central, que impulsa a estímulos no nocivos para intensificar y ser percibidos como estímulos nocivos.

El diagnóstico de la fibromialgia es complejo porque muchos de los síntomas coinciden con los de otras enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades reumáticas y síndromes somáticos funcionales . Los pacientes deben someterse a un examen físico completo que abarca la evaluación de la función ortopédica y neurológica. Se recomienda realizar pruebas de sangre para descartar enfermedades sistémicas inflamatorias, disfunción renal o hepática, hipotiroidismo, miositis, y otras condiciones, mientras que los estudios de imagen son generalmente poco informativos. La historia clínica debe incluir la evaluación de los síntomas característicos de la fibromialgia, así como otros trastornos somáticos funcionales, problemas psicológicos, estrés psicosocial, y el uso de la medicación actual.

En este momento, no hay cura para la fibromialgia, y los objetivos del tratamiento se centran en el control del dolor , así como mejoras en otros síntomas, calidad de vida y el funcionamiento físico. El manejo óptimo se basa en un enfoque interdisciplinario que utiliza una combinación de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas a la medida de los síntomas específicos del paciente. Las opciones farmacológicas incluyen diversas clases de antidepresivos, neuromoduladores, analgésicos simples, opiáceos leves, y los hipnóticos sedantes. Aquellos con múltiples signos de la enfermedad pueden beneficiarse de combinaciones de medicamentos, particularmente los que tienen diferentes mecanismos de acción que se dirigen a múltiples dominios de síntomas.

La actividad regular física, especialmente de baja intensidad, la actividad aeróbica de bajo impacto y el entrenamiento de fuerza mejora muchas de las desventajas de la fibromialgia. Además, la terapia cognitivo-conductual reduce los síntomas y mejora el funcionamiento. Otras intervenciones no farmacológicas que son prometedores para el tratamiento de este trastorno incluyen técnicas de relajación, biofeedback , y la hidroterapia. Mejora de tratamiento y los resultados se basan en los avances hacia una mejor comprensión de la patogénesis de la fibromialgia, que apoyará el desarrollo de nuevas intervenciones farmacológicas administradas en combinación con las terapias no farmacológicas.

En este punto la fisioterapia constituye el tratamiento no farmacológico por elección puesto que supone, siempre que la intervención este correctamente enfocada, una ayuda al control del dolor, una posible modulación de la nocicepción que llega al córtex cerebral permitiendo que la actividad física aumente, mejore la calidad del sueño por la disminución de la actividad cerebral, aumento de la fases 3 y 4 durante el sueño y por tanto la liberación de sustancia como serotonina, melatonina y GH (Growth hormone).

 

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