La migraña es un trastorno neurológico común que experimenta aproximadamente un 10% de la población mundial.

La International Headache Society, define la migraña como un dolor de cabeza primario, que resulta en ataques de 4-72 horas. Típicamente, la cefalea es unilateral, pulsatil, de moderada a severa intensidad, agravada por la actividad física rutinaria y asociada con naúseas o fotofobia y sonofobia.
La migraña se puede dividir en función de la frecuencia de los ataques:

  • Migraña episódica: 1-14 días al mes.
  • Migraña crónica: 15 días o más al mes. Al menos 8 de ellos deben cumplir con los criterios para diagnosticar migraña.

En este artículo desarrollaremos con detalle cada fase del ataque migrañoso.

Primera fase: Premonitoria.

Muchos pacientes son capaces de predecir la migraña por encima de 12 horas antes de sufrir el ataque migrañoso.

Entre los síntomas que se pueden destacar en esta fase encontramos: fatiga, cambios de humor, antojos de comida, bostezos, sensibilidad muscular y fotofobia.

La literatura científica envuelve al hipotálamo como causante de esta fase premonitoria. En sujetos que padecen migrañas, se han encontrado importantes conexiones entre el hipotálamo y áreas del cerebro relacionadas con la transmisión del dolor. Parece ser que juega un papel clave en la facilitación y amplificación del dolor durante los ataques.

El hipotálamo es una zona del cerebro de relevo de información, es decir, llega información a esta área y se redirige a la zona que debe ir. El hecho de que existan estas conexiones funcionales tan marcadas entre el hipotálamo y estas áreas relacionadas con el dolor es una muestra de la sensibilización central que se produce en las personas que sufren migraña.

Por eso, en esta fase premonitoria, parece aumentar la actividad de esta zona del cerebro que impulsa que se produzcan esos síntomas vasovagales.

De alguna manera, la pérdida del equilibrio homeostático, por el motivo que sea (el estrés, la falta de sueño…), precipita una cascada de acontecimientos en los que se “prepara una ruta” al dolor de cabeza.
La activación del Sistema Nervioso Parasimpático provoca una vasodilatación intracraneal que conlleva una excitación de los nociceptores meníngeos.

migraña

Segunda Fase: Aura

Uno de cada 3 ataques de migraña viene precedidos de Aura. El aura puede definirse como ataques recurrentes, desde minutos a duraderos, de síntomas unilaterales, totalmente reversibles, visuales, sensoriales u otros síntomas del SNC que generalmente se desarrollan gradualmente y son seguidos por dolor de cabeza.

Los síntomas de aura más prevalentes son las alteraciones visuales; sin embargo, otros síntomas comunes incluyen trastornos sensoriales y motores del habla.

Tercera Fase: Dolor de Cabeza.

Las características de la cefalea migrañosa, son el resultado de la activación de la ruta trigeminovascular, la cual recoge información nociceptiva de las meninges y la envía a la corteza cerebral.

dolor de cabeza

Por otro lado, en la región cervical alta (C1-C2) a nivel medular, converge información de toda la región pericraneal y del cuello. Además, en estos niveles también llega información al núcleo cervical del trigémino. Por ese motivo podemos hablar de Complejo Trigémino-Cervical (TCC).

En definitiva, el dolor de cabeza se produce por la activación de esa ruta trigeminovascular y los cambios homeostáticos que esto provoca. Además, la sensibilización de la región pericraneal consigue perpetuar y acentuar este proceso doloroso.

Sin duda, el hipotálamo cuenta con un papel muy importante en la perpetuación del dolor de tipo migrañoso y es una muestra del aprendizaje de procesos. En cierto modo, el dolor de cabeza se va aprendiendo y se va fijando en nuestra fisiología.

Por este motivo, la farmacoterapia es importante para ayudarnos en momentos de mucho dolor, pero la fisioterapia es la clave para revertir estos procesos de aprendizaje del dolor. La fisioterapia ayuda a desaprender el dolor y por eso se ha mostrado muy eficaz en el tratamiento de la migraña.

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