1. Vias del dolor orofacial o de entrada de nocicepción.

dolor orofacial, vias del dolorLos impulsos nociceptivos generados por daño de tejido potencial o real son solo un tipo de entrada por las vias orofaciales del dolor, que los diferentes niveles del SNC evalúan continuamente.

Los datos propioceptivos, nociceptivos, termoreceptivos, baroreceptivos, quimiorreceptivos y vestibulares siguen informando al cerebro de qué tan efectivos son sus respuestas y permiten al cerebro realizar ajustes conductuales continuos para mantener la eficiencia.

La nocicepción proporciona al cerebro la oportunidad de interpretar el dolor y realizar ajustes de comportamiento para evitar estí­mulos más dañinos. Es decir, ante una señal de alarma el cerebro puede decidir si debemos sentir dolor, o por el contrario no es tan grave la amenaza como para «molestarnos».

2. Núcleos de control del dolor.

nucleos del dolor, orofacialLas neuronas nociceptivas de primer orden, ya sean sinápsis en el subnúcleo caudal «caudalis» o en el asta dorsal, excitan tanto las neuronas del rango nociceptivo como las de amplio rango dinámico.

Estas neuronas conducen nocicepción y / u otras sensaciones a través del tronco del encéfalo y muestran diversos grados de arborización con estructuras a través de la formación reticular, donde los procesos fisiológicos de lí­nea de base se controlan antes de llegar a las neuronas de tercer orden en el tálamo.

Las neuronas de primer orden, estimuladas por las fibras Aδ más rápidas que liberan glutamato, arborizan menos a los receptores de los impulsos de las fibras C de conducción más lenta que liberan una gran variedad de neurotransmisores.

Un input Aδ informa al cerebro sobre la aparición del dolor potencial, mientras que la entrada de fibra C se usa para coordinar las respuestas reparativas y conductuales, para que la persona «actue» frente a ese dolor potencial, no siempre será dolor puesto que dependerá del contexto.

No es lo mismo un saludo afectivo de un conocido que nos «golpetea» la cara al encontrarnos, que un desconocido por la calle nos golpetea la cara…. el contexto modifica las respuestas dolorosas en función de muchas variables.

Con suficiente suma temporal y / o espacial, los circuitos de tercer orden, que comienzan en el tálamo y conectan la corteza sensorial con los ganglios basales y el sistema lí­mbico, interpretan el aporte nociceptivo y se percibe el dolor.

Si bien a menudo se siente dolor, a veces es difí­cil ubicar la fuente real. Los estí­mulos cutáneos son más fáciles de reconocer los estí­mulos de los músculos y órganos viscerales porque la dermis tiene más terminaciones nerviosas libres de receptores nociceptivos que se encuentran en los tejidos profundos para evaluar la integridad del integumento.

3. Respuesta al dolor.

El dolor es extraño, nunca tan sencillo ni tan obvio como queremos creer… ni tan simple como para indicar lo «dañado» que esta nuestro cuerpo. El dolor esta influenciado por muchos factores, y nuestro cuerpo es unicamente uno de los factores.

Aprender sobre el dolor puede ayudar a promover comportamientos saludables, puesto que la persona que siente dolor tiende a comportarse, de manera consciente de formas que no suelen beneficiar a la desaparición del dolor.

En respuesta a la interpretación del dolor, las respuestas conductuales multinivel están coordinadas y se crean secuencias motoras descendentes. Si la nocicepción se administra en el Sistema Nervioso Central a través del tracto espinotalámico o el tracto talámico trigémino, la percepción del dolor evoca respuestas, que suelen poner en marcha mecanismos que acaben con el dolor, del nervio trigémino incluso facial moduladas por el Sistema Nervioso Vergetativo.

 

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